martes, 22 de enero de 2008

ELHOMBRE ,el adán, el esclavo, el hijo, el homosexual, el marido, el político, el sacerdote (Parte 8)


El monje
TODAS las religiones te han estado enseñando que tienes que renunciar a tu mujer, a tus hijos, al mundo, a las comodidades, a todo lo que hace que tu vida sea feliz. Sólo así te salvarás. Te están enseñando a suicidarte; esto no es religión. Pero han transformado a millones de personas en un banda de suicidas. En cuanto se muere tu amor, mueren otras muchas cosas que hay en ti. Un hombre cuyo amor ha muerto es incapaz de ver la belleza que hay en un cuadro. Si no es capaz de ver la belleza en el rostro humano, si no es capaz de ver la belleza en la máxima expresión de la existencia, ¿cómo podrá verla en un lienzo? Sólo unos cuantos colores. No es capaz de encontrar ninguna belleza ahí.
Quien no tiene amor, no puede escribir poesía, porque sin amor la poesía está vacía. No tiene vida. Es un ejercicio de palabras sin alma. Es el cadáver de la poesía, pero no es poesía. Un hombre que no es capaz de amar no puede ser creativo en ningún aspecto...

Los presuntos monjes célibes no han contribuido en absoluto a la sabiduría y la inteligencia humanas, a la belleza, la riqueza, la música, la danza. No, vuestros monjes y monjas célibes no han contribuido en ninguna dimensión. Han sido un lastre para la tierra.
A lo único que han contribuido es al sida. Y es una consecuencia natural.
La vida surge del sexo, se basa en el sexo. Puedes desarrollar tu sexo hasta tal punto que se puede convertir en amor, en compasión. Pero si bloqueas tu propia energía sexual con el celibato, destruyes toda posibilidad de crecimiento. Te diriges entonces hacia la muerte. Si el sexo es vida, el celibato es muerte. Es lógico... Los célibes te han dado el sida porque el celibato es antinatural, va contra la biología, contra la psicología, contra tus hormonas.
Ten en cuenta que tu cuerpo es autónomo. No está a tus órdenes; tiene su propio programa y trabaja de acuerdo con él. Comes alimentos. Lo que quieras comer depende de ti, pero una vez que pasa a través de tu garganta, está más allá de tu capacidad el intervenir. Ahora la capacidad de digerirlo está en tu cuerpo, de separarlo en los diferentes elementos, de enviar esos elementos a las diferentes partes del cuerpo: lo que sea preciso para el cerebro se enviará al cerebro; lo que sea preciso para los genitales se enviará a los genitales.
Tu cuerpo no sabe que eres un monje cristiano, que eres célibe. Sigue produciendo esperma.
. ¿Qué harás con el esperma? No puedes seguir reteniéndolo porque no hay espacio suficiente; cuando está lleno, se debe expulsar. Y los espermatozoides tienen prisa por salir porque también quieren ver lo que pasa fuera. Así es como viniste tú al mundo y como vinieron todos los demás.
Menos mal que el padre de Gautama el Buda no era un monje. Sólo algunos: el padre de Gautama el Buda, el de Lao Tzu, el de Chuang Tzu, el de Moisés..., si todos ellos hubiesen sido monjes, no habría habido religiones, excepto el cristianismo..., porque el pobre padre de Jesús no tenía nada que ver con el nacimiento de Jesús.
¿Alguna vez se os ha ocurrido pensar que el Dios cristiano es una trinidad, y que una de las partes de la trinidad es el Espíritu Santo? No es célibe, es un violador. ¡Vaya acto divino! Violar a la mujer virgen del pobre carpintero, y todavía seguís llamando Espíritu Santo a este monstruo. ¿Entonces, cómo será un espíritu pecador? Y él es una parte esencial de Dios, lo que también convierte a Dios en no célibe.
Pero vuestros monjes, vuestras monjas y todas las religiones han empujado a la humanidad hacia la muerte, la destrucción. Y el resultado final es el sida..., el sida se extiende rápidamente, como un reguero de pólvora. Tal vez destruya a la humanidad.
¿Por qué, en el pasado, las religiones han negado la vida
El hombre ha sido explotado en nombre de la religión..., explotado por sacerdotes y políticos. Los sacerdotes y los políticos están conspirando contra el hombre. La única forma de explotar al hombre es asustándole. Cuando el hombre está lleno de miedo, está listo para someterse. Cuando el hombre está temblando por dentro, pierde la confianza en sí mismo. Entonces es capaz de creerse cualquier estupidez. No conseguirás que un hombre que tiene confianza en sí mismo se crea ningún disparate.
Tenlo presente, así es como han explotado al hombre desde hace siglos. Este es el secreto industrial de las supuestas religiones: asustar al hombre, hacerle sentirse indigno, hacerle sentir culpable, hacerle sentir como si estuviera al borde del infierno. ¿Cómo se puede asustar tanto a un hombre? Esta es la única manera: condenando la vida y todo lo que sea natural. Condenando el sexo porque es lo esencial de la vida; condenando el alimento, que es el segundo elemento esencial; condenando las relaciones, la familia, la amistad, que son el tercer elemento esencial de la vida..., y seguir condenando.
Desaprueba todo lo que sea natural, dile al hombre que está mal: «Si lo haces, lo pagarás; si no lo haces, serás recompensado. Si sigues viviendo naturalmente irás al infierno» -este es el mensaje de todo el pasado-, «y si vas contra la vida serás premiado con el cielo».
Esto quiere decir que Dios te aceptará sólo si eres un suicida. Si cometes, poco a poco, un suicidio de los sentidos, del cuerpo, de la mente, del corazón y te sigues destruyendo, cuanto más te destruyas más te querrá Dios. Este ha sido, en el pasado, el mensaje de todas las religiones. Ha contaminado al ser del hombre, ha envenenado al hombre. Gracias a esto, los envenenadores han podido explotar al hombre totalmente.
Las religiones del pasado estaban enfocadas hacia la muerte, no hacia la vida.
Lo que estoy pregonando es una visión orientada hacia la vida: ama la vida en toda su multidimensionalidad, porque es el único modo de acercarse cada vez más a la verdad absoluta. La verdad absoluta no está lejos, está escondida en lo inmediato. Lo inmediato es lo absoluto, lo inmanente es lo trascendente. Dios no está allí, sino aquí. Dios no es aquello, sino esto. Y tú no eres indigno, no eres un pecador.
Estoy aquí para aliviarte de todos los sentimientos de culpa. Estoy aquí para ayudarte a confiar otra vez en ti mismo. Cuando comiences a confiar en tu propio ser no habrá ningún político, ningún sacerdote que te pueda explotar. Siempre se ha explotado al hombre a través del miedo.
He oído contar una historia...

Una vez, Mulla Nasruddin se perdió en la selva. Pasó todo el día buscando una salida, pero no la encontró..., estaba cansado, hambriento, exhausto, sangrando, su ropa estaba hecha jirones porque la selva era muy tupida y enmarañada. Estaba oscureciendo, el sol se estaba poniendo y se hacía de noche.
Él era ateo, un ateo reconocido que nunca había rezado. Pero en estas circunstancias, al sentir miedo de la noche y de los animales salvajes, pensó en Dios por primera vez. Se olvidó de todos los argumentos que tenía contra Dios. Se arrodilló en el suelo y dijo:
-Oh, Señor... -echó una mirada alrededor, se sentía algo avergonzado, sabiendo perfectamente que no había nadie pero, a pesar de todo, se sentía avergonzado..., ¡toda una vida de ateísmo filosófico! Pero si el miedo llama a tu puerta y la muerte está a un paso, ¿a quién le importa la lógica, la filosofía o cualquier otro ismo? ¿A quién le importa la razón, los argumentos?
-Oh, Señor -dijo-, por favor, ayúdame a salir del bosque y te alabaré siempre. Incluso empezaré a ir a la mezquita. Seguiré todos los rituales del islam. ¡Te lo prometo! Sálvame. Perdóname. Me arrepiento de todas las cosas que he dicho contra ti. He sido un idiota, un absoluto idiota. Ahora sé que existes.
Justo en ese momento pasó un pájaro volando por encima de su cabeza y dejó caer algo en sus manos extendidas.
-Por favor, Dios, no trates de engañarme con esta mierda. ¡En serio, estoy perdido de verdad!

Cuando un hombre tiene miedo, aunque haya sido ateo durante toda su vida, se vuelve creyente. Los sacerdotes descubrieron esto hace siglos y lo empezaron a usar. El pasado de la humanidad está presidido por el miedo.
La mejor forma de provocar miedo es hacerle sentir al hombre culpable de las cosas naturales. No puede renunciar a ellas, y tampoco puede disfrutarlas por el miedo al infierno, está atado de pies y manos. Esta atadura es el origen de la explotación del hombre. No puedes renunciar a tu sexualidad simplemente porque un estúpido sacerdote te diga que está mal. No tiene nada que ver con tu idea de lo que está bien o mal; es natural, es intrínseco. Procedes de ahí, cada una de tus células es sexual. No puedes renunciar simplemente con decirlo. Sí, lo puedes reprimir, y al reprimirlo podrás empezar a acumularlo en el inconsciente hasta que se convierta en una herida. Cuanto más lo reprimes, más te obsesiona. Cuanto más te obsesionas, más culpable te sientes. Es un círculo vicioso. Has caído en la trampa del sacerdote.
Ni el mismo sacerdote ha creído nunca en esto, ni tampoco el político. Estas cosas eran para la gente, para las masas; han engañado a las masas.
Se cuenta que los reyes tenían cientos de esposas, igual que los sacerdotes. Es un milagro: la gente seguía creyendo en esos charlatanes. Los sacerdotes y los políticos han estado haciendo todo lo que le han dicho a la gente que no haga, unas veces abiertamente, y otras a escondidas...
Los sacerdotes han hecho un daño terrible al corazón humano, a la conciencia humana. Han
envenenado al hombre con la idea de que la vida es horrible. Han estado enseñando a la gente a deshacerse de la vida.
Yo le enseño a mi gente a profundizar más en la vida. Ellos han estado enseñando a deshacerse de la vida. Yo te enseño a hacer que tu vida sea libre. Ellos te han estado enseñando a terminar con esta vida, y yo a adentrarte eternamente en ella, sin cesar, a vivir la vida abundantemente. De ahí la controversia; es inevitable que exista. Mi visión es exactamente lo contrario de lo que se ha estado enseñando en nombre de la religión.
Estoy aportando al mundo una nueva visión de la religión. Es el intento más osado que jamás se haya hecho: aceptar la vida en su multidimensionalidad, disfrutarla, celebrarla, regocijarse en ella. Mi camino no es la abnegación, sino el alborozo. No es ayunar, sino festejar. Ser festivo es ser religioso. Mi definición de religión está en la dimensión festiva.
Ningún otro animal es festivo; ningún otro animal sabe nada de festivales. Los delfines pueden jugar, los chimpancés pueden jugar, pero sólo el hombre celebra.
La celebración es el desarrollo máximo de la conciencia. Yo os enseño la celebración. La celebración es mi clave. OSHO