sábado, 26 de enero de 2008

El adán, el esclavo, el hijo, el homosexual, el marido, el político, el sacerdote


El mendigo
PEDIR atención es una de las debilidades humanas, una debilidad profundamente arraigada. Las personas piden atención porque no se conocen a sí mismas. Uno sólo puede verse la cara en los ojos de los demás, puede encontrar su personalidad en las opiniones de los demás. Lo que los demás dicen tiene una importancia enorme. Si le rechazan, le ignoran, se siente perdido. Si pasas y nadie se fija en ti empezarás a perder lo que has conseguido reunir: tu personalidad. Es algo que tú has creado. No la has descubierto, no es natural. Es artificial y arbitraria.
No solamente tú eres un mendigo de atención; casi todo el mundo lo es. Y esta situación no cambiará a menos que descubras tu auténtico ser, que no depende de la opinión, atención, crítica o indiferencia de nadie; que no tiene nada que ver con los demás. Como hay muy pocas personas que han sido capaces de descubrir su realidad, todo el mundo está lleno de mendigos. En el fondo todos estáis tratando de que os presten atención; es el alimento de vuestra personalidad. Incluso es aceptable que la gente te censure, te critique o esté en tu contra; por lo menos te están prestando atención. Claro, es mucho mejor si son amigables, respetuosos; pero tu personalidad no puede sobrevivir si no te dan algún tipo de atención. Puede ser negativa o positiva, eso no importa. La gente tiene que hablar de ti; sean respetuosos o no, están satisfaciendo el mismo propósito.
Me gustaría que pensaras acerca de la palabra respeto. No quiere decir honor, que es lo que dicen sin excepción todos los diccionarios. Respeto significa simplemente volver a mirar, respeto. Si pasando por un camino alguien se vuelve a mirarte..., le has llamado la atención, eres alguien. Eres capaz de hacer cualquier tontería para llamar la atención porque el respeto te da la impresión de ser alguien especial.
A lo largo de los tiempos, la gente ha tratado de llamar la atención de mil y una maneras. No son maneras necesariamente racionales, por ejemplo, los punkis de Occidente. ¿Qué quieren realmente cuando se cortan el pelo de una forma rara y excéntrica, y después lo pintan con colores psicodélicos? ¿Qué están pidiendo? Son mendigos. No deberías enfadarte con ellos, porque eso es lo que quieren provocar. No deberías condenarlos, porque eso es lo que quieren. Sus padres no deberían criticarlos, porque eso es lo que quieren. No pueden sobrevivir sin que la gente les preste atención.
En el pasado, la gente ha hecho cosas que no os podríais imaginar. Se han desnudado... ¿Qué necesidad tenían Mahavira o Diógenes de estar desnudos? Para el hombre ya no es natural estar desnudo en todas las estaciones; hace mucho tiempo que perdió esa capacidad. Los animales están desnudos pero tienen una inmunidad natural. En invierno les crece el pelo; en verano, con el calor, se les cae el pelo. La naturaleza les ha dado una protección. El hombre disponía de la misma protección, pero es un ser inteligente y puede perfeccionar la naturaleza. Encontró formas de cubrir su cuerpo según las estaciones. Naturalmente, su cuerpo ha perdido el crecimiento natural del vello. Pero estar desnudo..., tu cuerpo no puede crear de repente un mecanismo para protegerte.
Sé que Mahavira y Diógenes eran seres singulares, pero creo que tenían ciertas dudas sobre su singularidad. Confirmaron esa sospecha, esa deficiencia al desnudarse, porque es imposible no llamar la atención estando desnudo en un mundo donde todo el mundo va vestido. La persona desnuda se mantiene apartada. Es inevitable..., es casi irresistible mirarle, preguntarle: «¿Qué te ocurre?» Pero su desnudez se convirtió en algo espiritual; empezaron a ser respetados precisamente porque estaban desnudos. La desnudez no es una cualidad, una habilidad o algo creativo; todos los animales, los pájaros y los árboles están desnudos.
Todavía hay monjes jainistas en India aunque no quedan más de veinte. Solía haberlos a millares, pero no es fácil encontrar tanta gente estúpida. Cuando se muere un monje jainista no es reemplazado, de modo que va disminuyendo su número. Sólo quedan unos veinte en toda la India..., y yo he visto muchos; no dan ninguna muestra de inteligencia, no tienen cualidades de silencio ni reflejan ninguna alegría. Tienen un rostro triste, apagado, adormilado. Están sufriendo, se están torturando por la sencilla razón de que así llaman la atención de la gente.
El hombre es capaz de cualquier cosa, por tonta que sea, para llamar la atención. En Rusia, antes de la revolución, había una secta cristiana que tenía la costumbre de cortarse los genitales en público un día particular del año..., y tenía miles de seguidores. El único requisito para ser espirituales es que se hubiesen cortado los genitales. Cuando llegaba la fecha se reunían en el patio de una iglesia, se cortaban los genitales y los amontonaban. Y había miles de personas que iban a ver esta estupidez. Las mujeres no se quedaban atrás..., tenían un inconveniente, claro, porque no tienen genitales que cuelguen hacia fuera para cortarlos; sus genitales están dentro del cuerpo. Se empezaron a cortar los pechos..., no querían ser menos. Se trataba de un asunto chapucero y sanguinolento, pero la gente se postraba a sus pies, les alababan, y lo único que habían hecho era un desagradable acto contra la naturaleza y contra ellos mismos.
¿Qué es lo significativo de que un hombre haga un ayuno? Mahatma Gandhi utilizó esta estrategia durante toda su vida: lo único que pretendía era llamar la atención de toda la nación. Y si decidía ayunar hasta morir, llamaría la atención de todo el mundo inmediatamente. De lo contrario, no hay ninguna espiritualidad en el hecho de ayunar: hay millones de personas que se mueren de hambre. En los próximos diez, doce años, morirán millones de personas de inanición. Nadie les va a honrar o respetar. ¿Por qué? Por que su inanición es inevitable. No están muriéndose de hambre por voluntad propia sino porque no tienen comida; sólo son gente pobre y famélica.
Pero Mahatma Gandhi tenía todo lo que necesitaba, aunque vivía como un pobre. Uno de sus seguidores más próximos, una mujer muy inteligente, Sarojini Naidu, había presentado un informe con pruebas de que mantener a Mahatma Gandhi pobre costaba una fortuna. No se trataba de una pobreza sencilla; era un espectáculo manipulado.
No podía beber leche de búfalo porque es rica en vitamina A y en otras vitaminas. No podía beber leche de vaca porque también es demasiado rica, y la gente pobre no se lo puede permitir. Sólo podía beber leche de cabra porque es el animal más barato y los pobres se lo pueden permitir. Pero os sorprenderéis al saber que ¡bañaban a su cabra dos veces al día con pastillas de jabón Lux! La comida de su cabra consistía en un alimento tan nutritivo del que incluso un hombre rico podría sentir envidia. ¡Qué mundo más injusto! A la cabra le daban de beber leche de vaca. Su comida consistía en anacardos, nueces, manzanas y otras frutas nutritivas; no se sustentaba con pasto. Su alimentación, en aquellos tiempos, costaba diez rupias diarias; diez rupias diarias en aquella época eran suficiente para que una persona se mantuviese un mes.
Y Gandhi viajaba en tercera clase. Naturalmente, estaba llamando la atención... ¡un hombre importante que viaja en tercera! Pero nadie se daba cuenta de que el compartimiento de tercera clase que podía transportar, por lo menos, a sesenta viajeros, transportaba a una sola persona; resultaba mucho más caro que un compartimiento con aire acondicionado. Pero esto llamaba la atención.
Empezó a usar la ropa que usan los campesinos en India..., que son el 80 por 100 de la población. Como empezó a utilizar ropa de campesino -la parte superior del cuerpo está desnuda, la parte inferior sólo va envuelta en un trozo de tela- los pobres de este país empezaron a tenerle mucho respeto y a llamarle mahatma, el gran espíritu. Pero he estado analizando su vida a fondo. No encuentro un gran espíritu; ni siquiera he encontrado un pequeño espíritu; sólo hace política en el nombre de la religión. Sabía perfectamente que en India sólo se puede influir por medio de la religión, cantaba cantos devocionales todos los días, por la mañana y por la noche, pero sólo lo hacía para llamar la atención.
La atención nutre al ego de una forma desmesurada.
Si la religión es atractiva, los políticos fingen ser religiosos. Como necesitan atención, toda su personalidad es falsa. Depende de cuánta gente les sigue; depende del número de personas que están atentas. Es una política de números.
El Papa católico está contra el control de la natalidad y contra el aborto, no porque esté siendo compasivo al decir «es una crueldad absoluta y una violencia», ni porque esté a favor de la vida; toda la actitud católica va en contra de la vida. Entonces, ¿a qué se debe tanta insistencia en que no haya control de la natalidad ni abortos? Porque esta es la única forma de aumentar el número de católicos, y la única forma de que el resto de la gente sea tan pobre que tenga que sumarse al rebaño del imperio católico.
Ahora que hay tantos huérfanos en India, los católicos tienen una buena oportunidad. Y uno se pregunta..., una mujer como la madre Teresa recibe el Premio Nobel, es premiada con doctorados en numerosas universidades hindúes, recibe premios del gobierno hindú, todo esto porque está cuidando a los huérfanos. Pero nadie sabe que ese cuidado consiste en convertirlos al catolicismo. Naturalmente, la madre Teresa no puede estar a favor del control de la natalidad..., ¿de dónde sacaría a los huérfanos?
El cristianismo no puede estar a favor de un mundo rico. Los científicos declaran continuamente que hemos llegado a un punto de progreso tecnológico, donde nadie debería pasar hambre, estar famélico o morir a causa de la escasez de alimentos. Esto no había sido posible con anterioridad, pero ahora los científicos dicen que podemos alimentar con facilidad a cinco mil millones de personas, o incluso más..., pero estas voces son silenciadas. Los políticos no les prestan atención porque también están interesados en tener muchos seguidores.
Vuestros así llamados líderes religiosos y políticos necesitan llamar la atención, necesitan ver sus nombres y fotos en el periódico continuamente, porque si los periódicos se olvidan de algún nombre durante unos meses, la gente también se olvidará de esa persona. ¿Qué ha sido de Richard Nixon? ¿Dónde estará el pobre diablo? Una vez fue el hombre más importante, el hombre más poderoso de la tierra, y ahora no volverás a oír hablar de él hasta el día que se muera, y sólo aparecerá en la tercera o cuarta página de los diarios, en una pequeña columna. ¿Qué les pasa a todos los poderosos? En cuanto la gente deja de prestarles atención, empieza a desaparecer su personalidad.
He conocido a muchos líderes políticos de este país. Probablemente en este país haya más ex ministros, ministros en jefe y gobernadores que en ningún otro. En cuanto se vuelven «ex» están acabados. Entonces la gente ya no les presta atención, nadie les pide que vayan a inaugurar puentes, líneas de ferrocarril, hospitales, colegios. Ningún periódico se preocupa de dónde están, si están vivos o muertos. Y hubo un día que estaban en los periódicos, en la radio y en la televisión a todas horas.
Mendigar la atención no es solamente tu problema; es una realidad humana. Y el motivo es que dependes de tu personalidad, que es falsa y ha sido creada por la sociedad, y ésta te la puede arrebatar. No dependas de ella. No está en tus manos. Lo que está en tus manos es tu propia individualidad. ¡Descúbrela! Y la ciencia para descubrirlo se llama meditación.
Cuando te conoces a ti mismo ya no te importan los demás. Si el resto del mundo te olvidara, no te importaría, no tendría la menor importancia; o el mundo entero puede conocerte..., pero eso tampoco te daría un ego. Sabes que el ego es falso, y depender de lo falso es hacer castillos de arena, sin cimientos. Vuestras personalidades son casi como firmas en el agua. No has terminado de firmar y ya ha desaparecido.


Un grupo de madres judías estaban tomando café y jactándose de sus hijos. Una de ellas tenía un hijo de cuatro años que ya sabía leer. La otra tenía un hijo de cinco años que ya había salido en la televisión.
Entonces habló Becky Goldberg y dijo:
-Pues eso no es nada. ¿Veis a mi Jaimito? Sólo tiene cinco años y el otro día ¡se fue solito al psiquiatra!


Una mujer de mediana edad le confesó al sacerdote que creía que se estaba volviendo presumida.
-¿Qué se lo hace pensar? -preguntó el sacerdote.
-Porque -replicó la mujer- cada vez que me miro al espejo me siento inspirada por mi belleza.
-No se preocupe -dijo el sacerdote-, eso no es pecado, ¡eso es una equivocación!


Hubo una gran reunión de la sociedad médica en honor de un otorrinolaringólogo que se iba a jubilar después de cincuenta años de servicio. De regalo, le dieron una oreja de oro.
Se levantó para pronunciar un discurso y tras el aplauso se quedó callado, miró su regalo y dijo:
-¡Menos mal que no me hice ginecólogo!


¡No dependas de los demás! Sé un ser independiente. Escucha tu voz interna.
En el momento en que empiezas a acallar y a silenciar tu mente podrás escucharla, no es difícil. Y cuando digo que no es difícil, lo digo con absoluta autoridad: ¡No es difícil! Si me ha sucedido a mí, te puede suceder a ti, no hay ninguna diferencia. Todos los seres humanos tienen en potencia la capacidad de conocerse a sí mismos. Y cuando te conoces a ti mismo nadie te puede arrebatar tu individualidad. Aunque te maten sólo matarán tu cuerpo, no a ti.
El individuo es la única persona que se puede liberar de su estado de mendicidad; de lo contrario, seguirás siendo un mendigo toda tu vida. Pero si quieres dejar de mendigar tendrás que renunciar al ego y a la personalidad. Tendrás que aprender que no hay nada en la honra, la reputación o la respetabilidad. Son palabras falsas, sin significado, sin contenido. La realidad te pertenece, pero si no la descubres tendrás que depender de los demás.
Sois emperadores pero os tenéis que descubrir a vosotros mismos. Y este descubrimiento no es complicado: tu reino está en tu interior. Sólo tienes que aprender a cerrar los ojos y mirar hacia dentro. Un poco de disciplina, un poco de aprendizaje para no estar siempre enfocado hacia fuera, sino para poder volverte hacia dentro una o dos veces al día, cuando tengas tiempo... Poco a poco empezarás a ser consciente de tu ser eterno. Entonces la idea de atención desaparece sin más. El milagro es que un día ya no necesitarás que te presten atención, la gente sentirá tu carisma, porque el carisma es la radiación de tu propia individualidad. Empiezan a sentir que eres especial, único..., aunque no puedan señalar en qué consiste tu singularidad, qué es eso que atrae como un imán.
Las personas que se han descubierto a sí mismas se encuentran con el hecho de que atraen a miles de personas, aunque no lo estaban buscando.