lunes, 16 de febrero de 2009

El camino de la confianza

“La riqueza del ser, no reside en quitarle nada a nadie, sino en explotar su propia fuente de sabiduría” (Abel Desestress)

La confianza es la mayor inteligencia.
¿Por qué no confian las personas? Porque no confían en su inteligencia.
Tienen miedo, tienen miedo de ser engañados.
Tienen miedo; por eso dudan. La duda surge del miedo, la duda surge de una especie de inseguridad en tu propia inteligencia.
No estás tan seguro como para confiar y actuar desde la confianza. La confianza precisa de una gran inteligencia, coraje, integridad. Para poder entrar, necesita que haya un gran corazón.
Si no eres demasiado inteligente, te proteges con la duda.
Si eres inteligente estás preparado para penetrar en lo desconocido, porque sabes que, aunque desaparezca todo el mundo conocido y estés en lo desconocido, serás capaz de instalarte ahí.
Confias en tu inteligencia. La duda está en guardia; la inteligencia se mantiene abierta porque sabe que «pase lo que pase, será capaz de aceptar el desafío, será capaz de responder de una forma adecuada».
La mente mediocre no tiene esa confianza en sí misma. El conocimiento es mediocre.
Estar en un estado de no-saber es inteligencia, es atención, y no es acumulativo. Todo lo que sucede en cada momento, desaparece y no deja rastro, no deja un rastro existencial. Vuelves a encontrarte en estado puro, vuelves a ser inocente, vuelves a ser un niño.
No intentes comprender la vida. ¡Vívela! No intentes comprender el amor. Instálate en el amor. Entonces sabrás, y ese saber surgirá de tu experiencia. Ese saber no destruirá el misterio; cuanto menos sepas, más sabrás que queda mucho por saber.
La vida no es un problema. Si la consideras un problema estás dando un paso equivocado. La vida es un misterio que tienes que vivir, amar, experimentar.
Osho