jueves, 13 de marzo de 2008

Si permites que la mente controle tu vida, nunca conocerás la felicidad que debieras. (Abel Desestress)


POR UN MUNDO CONSCIENTE


El cuerpo tiene que ser amado – tienes que ser su gran amigo.


El es tu casa, tienes que limpiarlo de toda clase de desperdicios, y tienes que recordar que está completamente a tu servicio, día y noche. Incluso mientras tú estás dormido, tu cuerpo continua trabajando en tu digestión, convirtiendo los alimentos en sangre, eliminando las células muertas, aportando oxígeno nuevo y fresco, y tú estás profundamente dormido. El cuerpo está haciendo lo imposible por tu supervivencia, por tu vida, pero tú nunca te sientes agradecido por todo lo que él hace por ti. Por el contrario, vuestras religiones os han estado enseñando cómo torturarlo: el cuerpo es el enemigo y tenéis que liberaos de él, de sus ataduras.

También sé que tú eres algo más que el cuerpo, pero no hay necesidad de ninguna atadura. Porque el amor no es una atadura, la compasión no es una atadura. Tanto el amor como la compasión son absolutamente necesarios para el cuerpo y sus alimentos. Cuanto mejor trates tu cuerpo, mayores serán las posibilidades de elevar la consciencia. Son una unidad orgánica.

En este mundo se necesita una clase totalmente nueva de educación, donde cada individuo será introducido fundamentalmente en el silencio del corazón –en otras palabras, en la meditación- donde cada uno tiene que estar preparado para ser compasivo con su propio cuerpo. Porque a menos que seas compasivo con él, no puedes ser compasivo con ningún otro cuerpo. El es un organismo vivo y no te ha hecho ningún daño a ti. Ha estado continuamente a tu servicio desde que fuiste concebido y lo estará hasta que mueras. Hará todo lo que a ti te guste hacer, incluso lo imposible, y no será desobediente contigo. Es inconcebible crear un mecanismo tan sabio y obediente como el cuerpo.

Si permaneces atento a todas las funciones de tu cuerpo, te quedarás sorprendido. Nunca te has parado a pensar todo lo que el cuerpo es capaz de hacer. Es tan milagroso, tan misterioso. Pero tú nunca has mirado en su interior. Nunca te has interesado acerca de tu propio cuerpo y pretendes amar a otras personas. No puedes hacerlo, porque esas otras personas aparecen ante ti como cuerpos. El cuerpo es el misterio más grande de toda la existencia. El misterio necesita ser amado; este misterio y su funcionamiento tiene que ser íntimamente investigado.

Desgraciadamente las religiones han estado absolutamente en contra del cuerpo. Pero él te da una pista, una clara indicación de que si un hombre aprende la sabiduría de su cuerpo y de todos sus misterios, nunca se interesará en los sacerdotes ni en Dios. El habrá encontrado lo más misterioso de él en su propio interior, y dentro de él existe el santuario de la consciencia.

Una vez que permaneces alerta de tu consciencia, de tu ser, ya no hay dios sobre ti. Sólo un persona así puede respetar a otros seres humanos, a otros seres vivos, porque todos ellos son igual de misteriosos que él, con diferentes y variadas expresiones que hacen la vida más rica. Y una vez que el hombre ha encontrado la consciencia en su interior, ha encontrado la llave hacia lo último.

Una educación que no te enseñe a amar tu cuerpo, que no te enseñe a ser compasivo con él, que no te enseñe a penetrar en sus misterios, no será capaz de enseñarte cómo profundizar en tu propia consciencia. El cuerpo es la puerta, el cuerpo es la piedra angular. Cualquier educación que no toque lo subjetivo de tu cuerpo y de tu consciencia, no sólo está del todo incompleta, sino que es absolutamente perjudicial porque continuará siendo destructiva.


Sólo el florecimiento de la consciencia en tu interior te previene de la destrucción.


Y te proporciona un tremendo impulso para crear, para crear más belleza en el mundo, para crear más bienestar en el mundo. Por eso yo incluyo el arte como la segunda parte de la academia. El arte es un esfuerzo consciente por crear belleza, por descubrir la belleza, por hacer la vida más divertida, por enseñarte a bailar, a celebrar. Y la tercera parte es una ciencia creativa.

El arte puede crear belleza, la ciencia puede descubrir la verdad objetiva, y la consciencia puede descubrir la realidad subjetiva. Los tres juntos pueden crear un sistema completo de educación. Todo lo demás es secundario, puede ser útil para propósitos mundanos, pero no lo será para el crecimiento espiritual, no será útil para traerte la fuente de la alegría, del amor, de la paz, del silencio. Un hombre que no ha experimentado el éxtasis en su interior ha vivido innecesariamente en vano. Ha vegetado, se ha arrastrado a sí mismo desde el útero a su tumba, sin poder danzar, sin poder cantar y sin poder contribuir con algo a este mundo.

Según mi criterio, una persona religiosa es aquella que contribuye con más belleza para este mundo, con más alegría, con más felicidad, con una celebración que antes no existía, algo nuevo, algo fresco, con más flores. Pero la religión nunca ha sido definida de la manera que yo la estoy definiendo.


Todas las formas de religión que han sido definidas,
han sido absolutamente probadas feas y erróneas.


Y ninguna ha ayudado a la humanidad a crecer hacia las alturas de la alegría, de la belleza ni del amor. Han ahogado a toda la humanidad en la miseria y el sufrimiento, no han enseñado la libertad. Por el contrario, las religiones os han impuesto toda clase de esclavitud en nombre de la obediencia. ¿Obediencia a quién? Obediencia a los sacerdotes, obediencia a todos aquellos que tienen dinero, obediencia a los que tienen poder, en definitiva, obediencia a todos los intereses atribuidos. Una pequeña minoría ha estado esclavizando durante siglos a toda la humanidad. Sólo una correcta educación puede transformar este enferma y penosa situación.

Mi idea de una Academia Mundial de la Ciencia Creativa, del Arte y de la Consciencia es realmente, en otras palabras, mi visión sobre una religión real. El hombre necesita un cuerpo mejor, un cuerpo más sano. El hombre necesita más consciencia, estar más alerta. El hombre necesita todos los lujos y comodidades que esta existencia está dispuesta a proporcionar.

La existencia es dispuesta a darte el paraíso aquí y ahora, pero tú lo vas posponiendo, lo vas dejando siempre para después de la muerte.


En Sri Lanka un gran místico se estaba muriendo... El era adorado por miles de personas. Ellos se reunieron junto a él. El abrió los ojos: tomaría sólo unos pocos alientos más en esta orilla y se marcharía, se marcharía para siempre. Todo el mundo estaba ansioso por escuchar sus últimas palabras. El anciano hombre dijo: “Durante toda mi vida os he estado enseñando todo sobre la plenitud, el éxtasis, la meditación. Y ahora me dirijo hacia la otra orilla. No estaré disponible nada más. Vosotros me habéis escuchado, pero nunca habéis practicado lo que os he estado diciendo. Siempre habéis estado posponiendo. Pero ahora no hay ningún motivo para posponer, yo me voy, ¿hay alguien dispuesto a venirse conmigo?
Se hizo un profundo silencio. La gente se miraba entre sí pensando si quizás este hombre que había sido que había sido discípulo durante cuarenta años... EL puede estar preparado... Pero él miraba a todos los demás, pero nadie se levantaba.
Sólo desde la parte de atrás un hombre levantó la mano. El gran místico pensó: “Al menos una persona tiene suficiente coraje.”
Pero el hombre dijo: “Déjame dejarte claro de por qué yo no me levanto. Sólo he levantado la mano. Yo quiero saber cómo alcanzar la otra orilla, pero por supuesto, hoy no, aún no estoy preparado. Hay muchas cosas que tengo incompletas: un invitado ha venido, mi joven hijo va a casarse, y en este momento no puedo marchar, y tú dices que desde la otra orilla ya no se puede regresar. “Algún día, ciertamente un día, iré y me encontraré contigo. Si sólo puedes explicarnos una vez más, aunque lo has estado explicando durante toda tu vida, sólo una vez más cómo alcanzar la otra orilla? pero por favor, ten en cuenta que en este momento no estoy totalmente preparado. Sólo quiero que refresques mi memoria para que cuando el momento apropiado llegue...

El momento apropiado nunca llega.

Esta no es sólo la historia de este pobre hombre, es la historia de millones de personas, de casi todas. Todos estás esperando el momento apropiado, la constelación propicia de estrellas... Consultan al astrólogo, visitan a un quiromante... inquieren de diferentes maneras qué es lo que va a suceder mañana.

El mañana nunca sucede, nunca ha sucedido. Es simplemente una estrategia estúpida para posponer. lo que suceda siempre es en el hoy.

Una clase apropiada de educación enseñará a la gente a vivir aquí y ahora, a crear el paraíso en esta tierra, no para esperar a que llegue la muerte y no para ser miserable hasta que la muerte acabe con vuestra miseria.

Permite que la muerte te encuentre danzando, amando y jovial. Es una extraña experiencia la de que si un hombre puede vivir su vida como si estuviera en el paraíso, la muerte no puede llevarse nada de esa experiencia humana.

Mi aproximación es enseñaros que esto es el paraíso, no hay ningún paraíso en ninguna otra parte, y no se necesita ninguna preparación para ser feliz. No se necesita ninguna disciplina para amar; sólo un poco de alerta, sólo un pequeño despertar, sólo un poco de comprensión. Y si la educación no os puede proporcionar esta pequeña comprensión, entonces no es educación.


Mi concepción de una academia mundial significa que todo el mundo debería tener la misma
educación sobre la meditación, sobre el arte, sobre la ciencia creativa.


Si podemos crear por todo el mundo un sistema de educación sano, entonces las divisiones de la religión, la discriminación entre blancos y negros, entre las naciones, las políticas horrendas que subsisten gracias a ellas y el estúpido comportamiento de los hombres preparándose continuamente para la guerra...

Allí donde veo un soldado no puedo creer que ese hombre tenga del todo una mente. Incluso los animales no se convierten en soldados. Pero el hombre parece tener un solo interés: cómo matar, cómo matar más eficientemente, cómo avanzar para refinar los instrumentos para matar.

Una educación apropiada os enseñará cómo encontrar vuestra propia canción, cómo aprender a danzar y a no tener miedo; a cómo celebrar las pequeñas cosas de la vida y a hacer habitable todo este planeta. Sólo existe uno, al menos por lo que sabemos, donde la gente puede amar, donde la gente puede meditar, donde la gente se puede convertir en Buda, donde pueden existir gente como Sócrates o Lao tse.

Somos los más afortunados por estar en este pequeño planeta. Este planeta es uno de los más pequeños del universo, pero incluso las estrellas más grandes, millones de veces más enormes que esta tierra, no pueden clamar a un singular Albert Einstein o a un Jesús o a un Yehudi Menuhin. Es extraño que de todo este vasto universo, sólo en este pequeño planeta se haya progresado para crear una pequeña consciencia. una pequeña vida. Ahora está en nuestras manos crecer desde este pequeño comienzo hacia las alturas infinitas, es nuestro potencial y nuestro renacimiento.
Hasta ahora la educación no se ha enfocado en la dirección correcta. Ha estado torturando innecesariamente a la gente con historia, con geografía. Si a alguien le interesa, estas materias deberían estar disponibles. Si a alguien le interesa conocer algo sobre Constantinopla se le debe permitir conocerlo, y también si alguien está interesado en saber sobre Genghis khan o Tamerlano. Pero no es necesario enseñar obligatoriamente a la gente todo este sinsentido y toda esta basura que ha sucedido en el pasado. Es tan estúpido como increíble. Enseñar a la gente que han existido personas como Genghis Khan o Nadirso o Tamerlano o Alejandro el Grande es enseñarla sobre el lado erróneo de su ser.

Yo he estado luchando en las universidades, “Por qué no enseñáis a Sócrates? Por qué no enseñáis a Chuang Tsu? Por qué no enseñáis a Bodhidharma...?” Ellos son el lado correcto de la consciencia.

Y enseñando a la clase de gente errónea os proporciona la idea de que está perfectamente bien aunque estéis equivocados. Si muy despacio estáis tratando ser como Genghis Khan, está perfectamente bien. No estáis haciendo nada nuevo, es lo que el hombre siempre ha estado haciendo.

Tenemos que revisar la historia, cortar de raíz a toda la gente errónea
y proteger a nuestros hijos


de ser condicionados por un hombre que no ha estado envuelto en otra cosa que no haya sido la guerra, la lucha, la competición, la codicia. Deberíamos enseñar a nuestros hijos, no lo que sido sino lo que puede ser, no el pasado sino el futuro. Por qué gastar tanto tiempo en enseñarles sujetos que no tienen ningún significado en la vida actual y no proporcionarles una única dirección sobre el arte del amor, el arte de la vida, el significado de la existencia, la preparación para la muerte con alegría, el silencio y la meditación? Todo lo que es esencial se está perdiendo, y lo que no es esencial y estúpido está siendo forzado.

Se dice que la historia se repite. La historia no se repite. Es nuestra estupidez la que continua enseñando las mismas cosas de generación en generación. Los pobres niños están siendo condicionados a los mismos grandes héroes que realmente fueros criminales, no héroes. Un solo hombre, Genghis Khan, mató a cuarenta millones de personas. Para la educación es mejor dejar caer toda la información sobre estas personas. Dad una educación sobre la danza de Shiva, sobre la flauta de Krishna. Enseñad todo lo que ha sido hermoso y bueno, para que así perciban que todo lo que es bueno es natural, y lo malo es accidental; lo malo no ocurre, nunca ha ocurrido, y lo bueno es absolutamente normal.

Ser un Buda no es algo anormal. Debería ser enseñado a todos los niños que ser un Buda es un fenómeno absolutamente normal. Cualquiera que sea lo suficientemente inteligente está en el camino de ser un Buda. Vosotros os vais a convertir en Budas.

La revolución más grande tiene que ocurrir en la educación y en sus sistemas; de otra manera, el hombre continuará repitiendo la misma historia.
Ahora es tiempo para el silencio y tiempo para la risa...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Leer el mundo blog, bastante bueno